48. Cómo ofrecer una versión de prueba para tu app de pago

Cuando ofrecemos una app de pago es importante que el usuario pueda ver el valor que hay detrás de ello. Da igual que sea una app con descarga de pago, una suscripción o una funcionalidad premium que se obtiene a través de un micro pago.

Si el usuario tiene que pagar, necesita asegurarse que lo que va a comprar tiene un valor para él. Ya sea un servicio que realmente va a utilizar, una app que le va a funcionar o un juego le va a entretener.

Necesitamos facilitar al máximo el traspaso de esa barrera de entrada del pago. Si el usuario no está seguro de que lo que va a comprar le va a ser útil, aún tenemos menos posibilidades de que lo haga.

Sin embargo cuanta más información le demos pasará justo lo contrario. Estaremos aumentando las posibilidades de que compre. Esto es precisamente lo que podemos conseguir con una versión de prueba.

El valor real de un producto digital

En este estudio de Microsoft, la Universidad de Washington y la Universidad de Wisconsin llegan precisamente a esta conclusión.

Comentan como este modelo de pagar por algo antes de probarlo está basado en la economía tradicional. En esta economía tradicional los usuarios ya saben el valor que el producto les va a apartar antes de comprarlo. Ellos ya tienen una idea mental de que será un precio bajo o un precio alto y decidirán en base a ello.

Con las aplicaciones y los nuevos servicios online no pasa esto. Los usuarios, por norma general, no tienen una idea de ese valor. Además ese valor puede cambiar con el paso del tiempo y del uso.

En resumen, la conclusión a la que llegan es que ofrecer una versión de prueba, una forma de darle a probar de forma limitada el servicio o producto, siempre va a ser beneficioso para ayudar al usuario a calcular ese valor. De esta forma también se pueden conseguir más ventas.

Beneficios de las versiones de prueba

Una versión de prueba puede ayudar en varios aspectos al usuario. Por ejemplo, en casos como Netflix o Spotify, puede ayudarle a valorar el servicio. Puede ayudarle a ver si realmente lo va a usar o no. De esta forma una vez ha podido probar el producto, el usuario habrá podido experimentar el valor que tiene. Sin embargo si no le dejamos que lo pruebe, si tiene que pagar desde el minuto 0, es más complicado que lo pueda apreciar.

Otro beneficio que se puede extraer a través de las versiones de prueba es el de comprobar que algo funciona para ti. No digo ya que te vaya a ser útil o no. Simplemente que te funcione.

Por ejemplo, esta semana pasada estuve buscando una app que me permitiera convertir mi tablet en un segundo monitor para mi ordenador con el fin de tener dos pantallas. El caso es que hay varias aplicaciones que hacen esto, pero muchas de ellas no son compatibles con muchas tablets.

El gran problema que encontré es el de no poder probar la mayoría de ellas porque eran de pago y no tenían ninguna versión gratuita de prueba. El tener que pagar unos 10-15€ que costaban cada una de ellas era una gran barrera de entrada para mí ya que no sabía si ni tan si quiera iban a funcionar. Esto podría quedar solucionado con una versión limitada que me permitiera ver si mi tablet era o no compatible.

El usuario que siempre está en la versión de prueba

Con las versiones de prueba encontramos siempre un tipo de usuario que siempre va enlazando una versión de prueba tras otra. Se crean cuentas nuevas cuando el periodo de prueba a caducado y vuelven a empezar otro.

La verdad que esto no es algo sencillo de controlar. Pero en realidad no es tan malo como puede parecer en un principio, siempre y cuando esto no sea un fenómeno generalizado para la mayor parte de nuestros usuarios.

Si no tuviéramos una versión de prueba estas personas no hubieran descargado nuestra app. Estas personas nunca hubieran pagado por ello. Sin embargo ahora por lo menos la están usando. En cierta manera pueden ser una especie de promotores si realmente les gusta la aplicación o el servicio. Seguramente puede ser que hablen de ello a otras personas que, quizás, sí que pagarán. De la otra forma nunca nos hubieran aportado nada. Hubieran pasado olímpicamente de nuestra app.

¿Cómo ofrecer una versión de prueba para nuestra app?

A la hora de implementar estas versiones de prueba para nuestras apps tenemos muchas opciones. Todo dependerá del tipo de aplicación o servicio. Aquí vamos a comentar 4 posibles soluciones:

1. Versión gratuita y versión de pago

La primera opción que tenemos es la de crear dos versiones de nuestra aplicación. Dos aplicaciones distintas. Una de descarga gratuita y otra de descarga de pago. En otras palabras, una versión Free y otra Pro.

La versión gratuita estaría limitada en cuanto a funcionalidades o uso. Simplemente tiene que actuar como versión de demostración. Una vez el usuario llegue al límite de esa prueba, esta versión gratuita tiene que encargarse de promocionar la versión de pago. La aplicación que contiene todas las funciones sin ningún tipo de limitación.

Personalmente no es una de las opciones que más me guste ya que te obliga a tener dos aplicaciones. Además el nombre de la app se verá afectado para diferenciar una versión de la otra.

2. Micro pagos

La segunda posible solución que podemos aplicar es la de los micro pagos. Esa opción elimina la necesidad de tener dos aplicaciones.

El funcionamiento sería más o menos el mismo que el de la opción anterior. En principio la app tendría una limitación en tiempo o uso de las funciones. El usuario podría probar parte de la aplicación con un límite.

Una vez se alcanzara ese limite, en vez de promocionar la aplicación Pro, lo que haríamos sería permitirle eliminar los límites mediante un pequeño pago dentro de la propia app.

3. Periodo gratuito de las suscripciones

Si nuestra app tiene un modelo de suscripción lo tenemos aún más fácil. Las propias tiendas de aplicaciones tienen los llamados periodos de prueba para estas suscripciones. A través de una simple configuración en el panel de control, podremos habilitar un acceso de prueba a nuestra suscripción por el tiempo que nosotros estimemos oportuno.

Este es el modelo que utilizan muchas aplicaciones conocidas como son Netflix, Spotify o HBO. Podemos apuntarnos de forma gratuita el primer mes para probar y a partir del siguiente periodo empezará a ser de pago.

4. Nuestra propia lógica

En las tres opciones anteriores hemos dado por hecho que nuestra aplicación procesaba los pagos a través de las tiendas de aplicaciones. Sin embargo hay varios casos en los cuales no podemos hacerlo así y tenemos que procesar los pagos nosotros mismos.

Aquí podemos hacer lo que nosotros creamos conveniente. Podemos implementar nuestra propia lógica. Podríamos copiar el modelo de los micro pagos o el del periodo gratuito de las suscripciones. Imaginación al poder.

El caso que quizás mejor ilustra esto es el de las aplicaciones de comida a domicilio. Muchas de ellas te permiten hacer el primer encargo sin tener que pagar los gastos de envío. De esta forma puedes probar el servicio pagando únicamente por la comida y no por el envío. Sin embargo a partir de ahí, para los siguientes pedidos, ya tendrás que pagar ese envío que al fin y al cabo es el servicio que ellos ofrecen.

Conclusión

En resumen, si tenemos una app de pago uno de los apartados más importantes es el poder ofrecer una versión gratuita, una forma de mostrar el valor que le podemos aportar al usuario. De esta forma estaremos reduciendo esa gran barrera que hay al pagar por algo que no sabes si realmente vas a aprovechar, te va a valer o funcionar.

Para hacerlo tenemos varias opciones, las versiones gratuitas y de pago, los micro pagos, los periodos de prueba de las suscripciones o nuestra propia lógica si somos nosotros los que procesamos el pago.

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