17. Mi camino en la programación

Transcripción

Empecemos por mis estudios previos a la programación. Yo hice toda la educación obligatoria aquí en España. Al acabar la ESO, vino mi primera elección: continuar hacia el bachillerato o hacer una FP de grado medio o entrar a trabajar directamente.

Como tampoco sabía claramente qué quería hacer ni qué quería estudiar, me decante por hacer el bachillerato que, después te abre más puertas como ir a la universidad o una FP de grado superior. Hasta aquí, todo bien. Complete el bachillerato y llegó la segunda decisión: una vez acabas los dos años del bachillerato, te toca elegir entre ir a la universidad u otras alternativas.

Dos cosas que influyeron en mi decisión

En este punto, quiero aclarar yo no sabía nada de la programación. Cuando digo nada, es nada; no sabía ni que existía casi. No me llamaba la atención; sabía que había algo, pero tampoco le prestaba mucha atención realmente. Lo que sé me pasaba eran dos cosas. En este punto, ya sabía que me gustaba la informática, pero me interesaba a niveles de usuario en general, como arreglar ordenadores. Me gustaba trastear más allá de usar el internet u Office.

Era la típica persona que tenía mil programas instalados como los de rendimiento (que al final lo que hacen, es que el ordenador vaya peor); eso era lo que me gustaba. El otro punto que me influyó bastante en esta decisión, es que estaba muy cansado de estudiar cosas que veía, en cierta manera, poco útiles.

Volvemos a lo que dije en el capítulo anterior: casi cualquier cosa que aprendas, nunca va a estar de más (el saber no ocupa lugar), pero llega un momento en que toca ser más práctico y empezar a estudiar cosas que realmente te vayan a servir para tu futuro profesional.

Descarté la universidad y decanté por la formación profesional de grado superior

Pues bien, con estas dos cosas en mente, descarté la universidad. ¿Por qué? Porque, para empezar, mirando el temario de la carrera de informática, realmente no me llamaba para nada la atención; miraba los primeros cursos y veía “matemáticas”, “física” y no sé qué… no había nada que yo dijera “Esto me suena».

Me tenía que ir a cursos de tercer o cuarto año para realmente empezar a ver palabras que me sonaban. Eso me echaba mucho para atrás. Asimismo, el hecho de tener que estudiar 4 años más, hasta poder trabajar en lo que me gustara, tampoco era algo que me apasionara mucho, la verdad. Quería hacer algo más “útil”, podríamos decir; quería empezar a trabajar cuanto antes.

Por último, mirando la formación de grado profesional superior, que ya conté en el capítulo anterior, me llamó mucho la atención. Esto, porque en el temario, a diferencia de la universidad, venían cosas que, sí que me “sonaban”, que podía ver que eran útiles. Al año siguiente, ya empezaría a ver cosas que veía “útiles”. Además, eran solo 2 años, no los 4 de la universidad, y muy prácticos. De hecho, en el segundo año, ya haces prácticas en una empresa, lo cual motiva bastante.

Por este motivo, me decanté por la formación profesional de grado superior. Reitero, sin saber nada de programación; lo hice simplemente por el interés en la informática en general. Y, ¿Qué pasó durante este curso? Entre las típicas asignaturas como “sistemas operativos”, “redes” y otras parecidas en el ámbito de la informática en general, había otra llamada “introducción a la programación” (creo que era algo así, ahora no recuerdo).

Pues bien, en esta asignatura, descubrí lo que era, y vi lo mucho que me gustaba; mucho más que temas como la “administración de sistemas” o “redes”. Así que, a medida que iba las asignaturas de programación del curso, me interesé por ampliar mucho más los conocimientos de programación, comprándome libros y mirando otros cursos por internet.

En el segundo año, había una asignatura sobre programación en Android y después de haber estado haciendo otro tipo de programación como aquella para aplicaciones de escritorio para Windows, o programación web (la cual trabajé durante las prácticas del curso), vi que Android era lo que más me llamaba la atención.

Así que, al acabar el curso, tenía un conocimiento bastante general de lo que era la programación, lo que había, y lo que se podía hacer. Esto es lo que dije en el capítulo anterior: la formación de grado superior, no te va volver un crack ni a hacer saber absolutamente todo de la programación, ni mucho menos. Pero, lo que sí te va a dar, es esta visión general, este conocimiento básico. Así mismo, te va a dar esta base para que puedas volar tu solo e ir hacia donde quieres, sabiendo que vas a tener que aprender muchísimo más.

Y, ¿Qué pasó al acabar el curso? Durante esos dos años que duró el curso, sobre todo a partir del último, me había dedicado con un amigo, a hacer pequeñas aplicaciones de entretenimiento en Android, incluso algunos juegos. Lo que hacíamos era colocar publicidad a través de una plataforma llamada Admob, subíamos esas aplicaciones a Google Play y ganábamos algo de dinero a través de estos ingresos publicitarios.

Resultó que, lo que empezó siendo un hobby, se acabó convirtiendo en una pequeña empresa de dos amigos. Simplemente nos dedicábamos a hacer aplicaciones y juegos que nos apetecían. Colocábamos publicidad y la subíamos. Todo esto fue por tres años, hasta que al final empecé como freelance, que es como estoy ahora.

Ser autodidacta es esencial

Durante todos estos años, no he parado de formarme tanto en Android como en otras tecnologías que ido necesitando para distintos proyectos. Como digo, es un camino sin fin. Cada día tienes que ir aprendiendo algo nuevo a medida que lo necesitas, pero, la formación que necesitas cuando ya tienes este conocimiento base (en mi caso, después de acabar la FP) es mucho más autodidacta: libros, tutoriales, vídeos, cursos en línea, documentación oficial….

Tienes que ser capaz de coger todo ello tú solito y, sin ayuda de nadie, entenderlo y aplicarlo. Después de lo que opiné sobre la universidad, tengo que comentar que también tuve una experiencia en la universidad. El tema, es que empecé al mismo tiempo que empezaba la empresa con mi amigo. Decidí apuntarme en la universidad después de acabar el curso para seguir ampliando conocimientos.

Lo que no quería, era lo que ya pensaba antes del curso de la FP: no quería estar 4 años únicamente dedicándome a estudiar la carrera sin hacer nada más. Así que, como había empezado esta empresa, pensé que era una buena manera hacer la carrera en una universidad a distancia a medida que ya estaba trabajando.

Problemas de estudiar una carrera: mi opinión

Y eso fue lo que hice. Hubo varios problemas. En primer lugar, si quieres hacer una carrera, tienes que dedicarte casi plenamente a ella. No es sencillo sacarte una carrera, y mucho menos una ingeniería. De hecho, valoro mucho a la gente que lo ha hecho porque requiere un gran esfuerzo.

Dejando de lado el hecho de que piense si el debate es más o menos útil el temario o de que haya mejores alternativas, yo valoro mucho la carrera. No niego que sea difícil. Mi gran problema es que no tenía tiempo para hacerla. De hecho, estudiaba dos asignaturas al año y a ese ritmo, hubiera tardado unos 20 años en sacarla y, la verdad es que eso me desmotivaba bastante.

En segundo lugar, el hecho de estar metido de lleno en el mundo de la programación, poco a poco me hizo ver que realmente me era más útil y productivo, estudiar aquello que necesitara en determinado momento, y no el temario de la asignatura de la universidad que, alguien había colocado ahí y ni me iba ni me venía.

En conclusión, duré un año (creo que sí me matricule en el segundo año y no hice nada directamente) y me presenté a dos asignaturas. Una de ellas creo que era “lógica”, que aprobé; y la segunda, que era “programación”, la suspendí… sí, ¡programación!, aunque ya sabía programar, la suspendí. Tengo que decir que lo hice, no por no saber programar; resulta que ni abrí el libro de la asignatura y me presenté al examen un poco de sobrado.

Desgraciadamente, me di cuenta que el 80% del examen era de un ejercicio que se había hecho durante el curso; obviamente yo no lo había hecho y no sabía ni de qué hablaban. Eran preguntas del ejercicio en sí, y no tenía idea directamente. El resultado, es que en ese examen saqué un 2 … así que, esa fue mi experiencia en la universidad.

Como veis, estaba bastante marcada por el hecho de que yo ya estaba trabajando y que ya sabía programar. No tenía ni el tiempo ni la motivación para hacer la carrera. Dicho esto, y con la perspectiva de ahora, la carrera está bien si no tienes muy claro por dónde quieres ir; si tienes el tiempo, la paciencia, las ganas y obviamente la capacidad para hacerla.

En mi opinión, como ya dije, obviamente existen mejores alternativas si sabes que realmente quieres dedicarte a la programación. El 95% de los trabajos de programación, no requieren de una carrera universitaria; y, en caso de que requieran un conocimiento específico que solo se da en la carrera, siempre vas a poder aprenderlo por tu cuenta.

Esa es mi conclusión, pero no quiero ni desprestigiar las carreras ni decir que me parezcan fáciles. En el capítulo anterior, pudo parecer que las desprestigiaba un poco pero simplemente quiero decir que quizás no son la mejor alternativa para alguien que tiene muy claro lo que quiere hacer y que tiene el tiempo limitado para hacerlo.

¿Qué hago actualmente?

Al día de hoy, sigo formándome. Suelo dedicar una hora diaria de mi tiempo a formación, ya sea leyendo un libro, ver videos o cursos en línea o escuchar podcasts sobre lo que yo utilizo. Además, hay que decir que cuando estás trabajando en programación, estas continuamente aprendiendo y formándote porque siempre hay un proyecto que requiere de algo que no sabes y no has probado; en ese caso tienes que ir, coger, aprenderlo rápido y aplicarlo.

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