13. El síndrome del impostor en los programadores

Transcripción

¿Qué es esto del síndrome del impostor? Si nos vamos a Wikipedia, donde normalmente no vamos a encontrar definiciones muy formales (este también es el caso) encontramos lo siguiente: fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de interiorizar sus logros. A pesar de las evidencias externas de su competencia, aquellos con el síndrome permanecen convencidos de que son un fraude y no merecen el éxito que han conseguido.

¿Qué es el síndrome del impostor?

¿Qué quiere decir esto en lenguaje coloquial o en otras palabras? Que te crees menos bueno, de lo que realmente eres en tu profesión. Es decir, tú tienes unos conocimientos, pero tú no los valoras. Por algún motivo, crees que no eres lo suficientemente bueno para dedicarte a eso.

El caso opuesto: el efecto Dunning-Kruger

Para entenderlo mejor, el caso totalmente contrario sería, creerse más bueno de lo que realmente eres. Es decir, sin saber nada, creerte que eres el mejor. Esto también tiene un nombre y es el efecto Dunning-Kruger que, si volvemos a Wikipedia nos dice que es un sesgo cognitivo según el cual los individuos, con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas.

Ambos síndromes, lo que hacen, es distorsionar la realidad de los conocimientos que tu tienes. En el caso del síndrome del impostor, tu tienes unos conocimientos buenos o normales, y tú crees que estás por debajo de eso y que no eres lo suficientemente bueno; que eres peor de lo que realmente tú eres. Y, en el caso del síndrome Dunning-Kruger, es exactamente el síndrome contrario: tú tienes unos conocimientos muy escasos, pero te crees que estás muy por encima.

¿A quién afecta el síndrome del impostor?

Entonces, ¿Quién y cuándo puede sentir el síndrome del impostor? La verdad puede ser en casi cualquier profesión y en distintos ámbitos. De todas maneras, como he dicho, en este capítulo lo vamos a enfocar dentro de los programadores. Por ejemplo, un freelance, alguien que se dedica de forma autónoma a desarrollar para otras personas o empresas. Puede sentir este síndrome del impostor en el momento que empieza a cobrar por sus servicios; en el momento en el que dice “Vale, voy a dedicarme a esto”.

¿Por qué? Porque se puede hacer preguntas como: ¿Realmente se lo suficiente para cobrar por ello? o ¿no estaré cobrando demasiado por lo que sé? Es decir, se siente inseguro de lo que él sabe. O, por ejemplo, cuando colabora con otros programadores, puede sentir miedo de no dar la talla ante las expectativas que haya podido generar.

De la misma manera, esto también no tiene por qué ser únicamente en un freelance. También, se puede dar con un programador en una empresa. Por ejemplo, sentir que pregunta demasiado a los compañeros, sentirse inferior a ellos, que pueda tardar más en hacer según que cosas… ese complejo de inferioridad, es exactamente lo mismo que antes.

En resumen, casi cualquier profesional, en casi cualquier ámbito puede sentir este síndrome del impostor, pero, ¿sabéis qué? Es completamente normal. Hasta una persona que lleve 5 años programando, en la profesión, y que se esté dedicando a una tecnología, puede sentir ese síndrome del impostor en uno u otro nivel. Es una cosa que la puedes sentir tanto cuando empiezas como cuando ya llevas años.

El síndrome del impostor: reflejo de algo bueno

También hay que decir que, hasta cierto punto, es bueno. Es decir, mejor pensar que no sabes tanto, a pensar que lo sabes todo (el síndrome contrario que contábamos anteriormente). Sobre todo en el mundo de la programación porque eso quiere decir que te preocupas por tus conocimientos y que, por lo tanto, vas a querer seguir mejorando.

Es decir, mejor sentir que no sabes tanto, a sentir que lo sabes todo, no sé si me explico. Si tu sientes que ya lo sabes todo, no te vas a esforzar por seguir mejorando. En cambio, si tu sientes que sabes menos de lo que realmente sabes, lo que vas a hacer, es seguir mejorando. De todas maneras, obviamente, tenemos que encontrar un equilibrio entre lo que sabemos y lo que nosotros pensamos que sabemos.

Además, en la programación es algo, como digo, completamente normal, porque es un mundo cambiante, en el que lo que vale hoy, no vale mañana. Existen cientos de tecnologías y lenguajes. Incluso, si estás especializado en una sola tecnología, a veces son inacabables de por sí.

Por ejemplo, en mi caso, en Android yo no sé, ni sabré nunca, absolutamente todo lo que hay en Android; es directamente imposible. Y como Android, hay muchas otras como iOS o tecnologías web; es lo mismo para todas. Es imposible acabárselas de arriba abajo.

Lo mismo pasa con la tecnología, no habrá nadie que sepa absolutamente de todo. Los habrá quienes sepan más; los habrá quienes sepan menos pero no somos máquinas y no lo podemos saber todos. Somos humanos y la magia de la programación reside ahí, en experimentar problemas nuevos día a día y solucionarlos. Si lo supiéramos exactamente todo y responderíamos como robots pues la verdad, perdería un poco su gracia.

Minimizar el síndrome del impostor

Ahora que ya hemos visto qué es el síndrome del impostor y lo hemos situado un poco (quién y cuándo lo puede sentir), vamos a ver cómo se puede evitar o minimizarlo por lo menos.

En primer lugar, debemos asumir lo que hemos comentado justo ahora: el mundo de la programación es un mundo enorme y cambiante y, absolutamente nadie lo sabe todo.

Lo único que podemos hacer es esforzarnos y mejorar día a día en lo que hacemos. Por ejemplo, a la hora de cobrar, que es un momento en el que el síndrome del impostor puede salir a flote (ya sea como freelance o como trabajador de una empresa), lo que tenemos que hacer es pedir un sueldo acorde con nuestros conocimientos.

Cobrando un precio apropiado

Por ejemplo, en el caso que seas un freelance, si llevas un año programando en Android, obviamente no puedes pedir 100 euros la hora; está desproporcionado, no vas a dar la talla ante las expectativas que estás generando. Puedes empezar pidiendo 15, 20 o 30 euros (ya va a depender de muchas cosas). A partir de ahí, va a ir subiendo año tras año, a medida que tus conocimientos van mejorando.

Si pones un precio demasiado alto en un inicio y, tus conocimientos no son los suficientes como para justificarlo, entonces no es que se esté dando el síndrome del impostor, sino que realmente estás siendo un impostor. Otra de las cosas que podemos hacer, es rodearnos de personas mejores que nosotros. Por ejemplo, en este caso de programadores de más experiencia en la tecnología que estamos utilizando; que llevan más años y, por lo tanto, saben más.

Lo que sabremos seguro es que somos las personas con menos experiencia y ya no nos tendremos que preocupar si somos mejores o no. Por otro lado, vas a aprender más que nadie y, sobre todo, tienes que ser curioso y preguntar ante cualquier duda. Ya sabes, si quieres ser grande, rodéate de gigantes.

La especialización como medio para evitar el síndrome del impostor

Otro de los puntos que tenemos que tener en cuenta, es la especialización. La mejor manera de no sentirse un intruso en la programación, es especializarte. Por ejemplo, una persona (que yo he visto) que se anuncia como desarrollador freelance y dice hacer PHP, JavaScript, Android, iOS … no digo que no sepa hacerlo todo, pero, pongo en duda que sea un experto en todos ellos. Y si lo fuera, la verdad me quito el sombrero.

En mi opinión, mejor elegir una tecnología y aprenderla bien. Con eso que vas a hacer te vas a sentir más seguro y te vas a hacer experto en esa tecnología. De esta manera, vas a reducir ese síndrome del impostor porque realmente tú vas a estar especializado en esa tecnología. Es imposible dominar muchas tecnologías: el que mucho abarca, poco aprieta y, mucho más en la programación.

Además, la especialización se valora mucho. Imagina que tienes que contratar a alguien para hacer una aplicación de Android, ¿a quién escogerías antes?, ¿a una persona que únicamente se dedica al desarrollo de Android, o a una persona que dice dedicarse a Android, iOS, PHP, JavaScript, Python, etc.? En mi caso, me decantaría por una persona que únicamente esté especializada en Android.

Sobre todo, cuando sientas este síndrome del impostor, cuanto te atasques en algo o cuando te sientas inferior a alguien, recuerda todo lo que sabes hoy y que no sabias el año pasado. Recuerda que, si estás progresando año tras año, solo es cuestión de tiempo para ser mejor. Claro, si no estás progresando año tras año; si de un año a otro, no has aprendido nada nuevo y sigues teniendo lo mismos conocimientos, entonces preocúpate.

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