¿Cómo conseguir inversión para una aplicación?

Antes de empezar a pensar en cómo conseguir inversión para una aplicación, debemos responder una pregunta básica : ¿cuánta inversión necesitamos?

Obviamente uno de los grandes costes que tendremos a la hora de crear una app será el propio desarrollo técnico. En este caso tenemos que intentar saber cuánto cuesta desarrollar nuestra app.

Esta pregunta no es algo que se pueda responder de forma rápida dando una respuesta única. Sería como intentar responder cuánto cuesta un coche. Pues depende. Hay coches que se venden por 3,000$ y otros que pueden llegar al millón.

Algo parecido sucede con las aplicaciones móviles. Hay desarrollos que pueden suponer quizás unos pocos miles de dólares mientras que hay otras apps que requieren de cientos de miles.

Aquí entran en juego muchas variables. Las especificaciones de nuestro proyecto, el país donde encargamos el desarrollo, la tecnología que usamos, si lo hacemos con una empresa o un freelance…

Sin embargo tenemos que ser conscientes que el coste de crear una aplicación no está vinculado únicamente al desarrollo técnico. Ni mucho menos.

Nuestra idea va a necesitar de más recursos para salir hacia adelante. Podríamos empezar por la gestión del propio proyecto, pasando por la relación con nuestros usuarios y acabando con la promoción y marketing de nuestra idea.

Todas estas tareas también tendrán un coste, tiempo y esfuerzo asociados y sin duda tenemos que tenerlo en cuenta a la hora de valorar cuánta inversión vamos a necesitar.

¿Cómo conseguir inversión para nuestra aplicación?

Asumiendo que sabemos cuánta inversión necesitamos para crear nuestra app ahora nos toca resolver la siguiente : ¿cómo y dónde conseguimos esta inversión?

La respuesta es bastante sencilla : de la misma forma que lo haríamos para cualquier otro negocio.

Existen básicamente dos formas de empezar un negocio en cuanto a la financiación se refiere. Podemos hacerlo con financiación y recursos propios o recurriendo a financiación externa.

No existe una forma mejor o peor. Simplemente cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas.

Por un lado, si recurrimos a nuestra propia financiación, vamos a tener un control total sobre nuestro proyecto pero también vamos a arriesgar más. 

Por otro lado, si decidimos buscar financiación externa, vamos a perder un poco de control sobre el proyecto pero vamos a disminuir nuestro riesgo. Hablaremos más sobre ello más adelante.

Dado que invertir nuestro propio dinero es sencillo, al fin y al cabo se basa en pagar con nuestros propios recursos todos los gastos del proyecto, en este caso nos vamos a centrar en cómo conseguir financiación de terceros para nuestra aplicación.

¿Cómo encontrar financiación de terceros?

Obviamente si vamos a pedir dinero a un tercero para financiar nuestro proyecto, vamos a tener que ceder cierto poder de decisión. Los inversores no invierten en proyectos y se olvidan. Todo lo contrario. Quieren cierto nivel de control sobre su inversión para protegerla.

Otro punto muy importante a tener en cuenta es que cuando vamos a pedir inversión a terceros tenemos varias opciones. Ahora bien, en todas ellas vamos a tener que convencer a estos inversores de que nuestra idea es lo suficientemente atractiva como para que arriesguen su dinero.

¿Cómo convencemos a alguien de que invierta? Teniendo un plan.

No podemos pretender convencer a alguien simplemente diciendo que nuestra idea es muy buena porque sí, porque lo decimos nosotros. No tiene ningún sentido.

Tenemos que demostrar con datos que realmente nuestra idea tiene potencial. Seguramente tengamos que preparar algún tipo de presentación o documento donde expliquemos cuántos usuarios esperamos tener, cuántos ingresos esperamos generar con nuestra aplicación

Para ello podemos fijarnos en ejemplos que han utilizado otras empresas como puede ser el caso de Airbnb.

Por último, y en el caso de que estés intentando buscar inversión para tu idea, también ayuda mucho el hecho de mostrar que ya has empezado a poner tiempo y esfuerzo en tu proyecto. ¿Cómo? Pues mostrando unos primeros diseños o hasta teniendo una pequeña app en forma de concepto, sin que tenga ni mucho menos toda la funcionalidad.

Los problemas de la financiación externa

Obtener financiación externa para iniciar un proyecto puede parecer el mejor camino a seguir. Especialmente teniendo en cuenta que el desarrollo de aplicaciones móviles suele tener un coste alto.

Sin embargo hay que tener en cuenta que no todo es de color de rosas. Obtener financiación externa puede traer cosas buenas al proyecto como el hecho de disponer de más recursos y una mayor habilidad para escalar más rápido. De todas formas también tiene sus puntos negativos.

En primer lugar, a la hora de aceptar financiación de terceros tenemos que aceptar que la empresa ya no será 100% nuestra. Obviamente que los inversores externos van a pedir algo a cambio de su inyección económica y esto generalmente se traduce a obtener una parte de la empresa. 

En segundo lugar tenemos el poder de decisión que va conectado al punto anterior. Si nosotros somos los únicos propietarios de nuestra empresa podemos decidir en cualquier momento hacia dónde queremos ir y qué decisiones queremos tomar. Por otro lado, si existen otros propietarios como los inversores externos, todas estas decisiones van a tener que estar consensuadas y no siempre vamos a poder hacer lo que nosotros creemos necesario hacer

Finalmente, el hecho de tener más recursos y poder escalar más rápido no siempre acaba siendo positivo. En ocasiones el proyecto obtiene más recursos de los que realmente puede soportar. En otras palabras, obtiene una inyección económica demasiado pronto en un estado en el que no puede escalar de forma  efectiva y acaba quemando todos esos recursos más rápido de lo esperado.

¿Qué fases de financiación existen?

Conseguir inversión para una aplicación m´óvil es algo bastante común en el mundo de las apps. Por esta razón existen una serie de pasos que, por norma general, siguen todos los proyectos que se llevan a cabo a través de financiación externa.

Concretamente estamos hablando de las conocidas como rondas de inversión. Normalmente las empresas empiezan captando cantidades de inversión pequeñas que poco a poco van creciendo con el paso del tiempo. 

Podríamos dividir estas diferentes fases de inversión en cuatro categorías : Seed Round, Angel Round, Series A y Series B y C

Esto no significa que todas las empresas recorran siempre este mismo camino ni estas mismas fases. Por lo tanto no quiere decir que nosotros tengamos necesariamente que hacerlo. De todos modos es interesante ver los procedimientos que otras empresas han seguido para hacernos una idea de cómo funciona por norma general este mundo.

Seed Round

La primera ronda de inversión sería la llamada Seed Round. En este caso hablamos de las primeras inversiones que se inyectan en el proyecto. Normalmente este primer capital viene de los propios fundadores o pequeños inversores que confían en la idea en un primer momento. El objetivo es construir los pilares del proyecto.

Angel Round

En segundo lugar tenemos la Angel Round. En este caso ya empiezan a entrar inversores externos de una forma más formal y las cantidades empiezan a ser más altas. En este punto el proyecto ya está en marcha y ya empieza a arrojar los primeros datos que pueden servir para convencer a estos inversores.

Series A

A continuación tenemos las Series A. Esta ronda de inversión es ya, por norma general, una inyección bastante grande de capital. Hablamos de cantidades cercanas o superiores al millón de dólares. Por supuesto el proyecto ya tiene que estar demostrando cierto potencial para que fondos de inversión se interesen por la idea viendo los datos positivos de la aplicación.

Series B y C

Finalmente tenemos las Series B y C. En el caso de que el proyecto lo necesite se pueden seguir creando más rondas de inversión que superen las cantidades de la ronda anterior. Obviamente el proyecto está en un estado muy avanzado de madurez y se busca escalar mucho más el negocio.

¿Dónde podemos conseguir inversión para una aplicación?

Después de este primer vistazo teórico al mundo de la inversión para aplicaciones móviles, nos toca saber dónde podemos conseguirla.

Como comentábamos antes, conseguir financiación para nuestra aplicación móvil no difiere mucho de conseguir financiación para cualquier otro negocio.

Muchos de los métodos que vamos a ver ahora serían totalmente válidos para cualquier otro tipo de emprendimiento. 

Así que vamos a ver los métodos de los que disponemos y dónde podemos acudir a buscar ese capital que necesitamos para llevar a cabo nuestra idea.

1. Inversión propia

Sin duda la primera fuente de financiación que podemos tener son nuestros propios recursos.

Esta inversión propia puede llegar a través de los recursos de los socios fundadores. Cada socio puede tener puntos fuertes distintos, e idealmente, deberíamos tener socios con habilidades diferentes.

Si conseguimos formar un equipo de socios que puedan aportar sus habilidades en diseño, programación, gestión o poder de financiación, quizás no sea necesario buscar financiación de un tercero y pueda hacerse simplemente con el esfuerzo y recursos que tenemos en el equipo.

Por otro lado, no es necesario lanzar una primera versión perfecta de nuestra aplicación desde el primer día. Quizás podamos empezar con una aplicación muy básica pero que cumpla las principales funciones de nuestra idea. El objetivo aquí sería reducir al máximo los recursos necesarios para poner en marcha el proyecto. Precisamente en esto consiste el método Lean Startup.

Hay muchas aplicaciones y empresas que se han creado sin necesidad de financiación externa y han funcionado perfectamente bien. Este método se conoce también como Bootstrapping.

Sin duda si queremos tener un control total de nuestra idea sin ceder poder de decisión a otras personas es un método a tener en cuenta.

2. Inversión de amigos y familiares

La opción también conocida como las tres F, Friends Fools and family. En otras palabras, intentar obtener financiación de familiares y amigos.

Pese a que estas personas son cercanas a nosotros debemos tratarlos como a cualquier otro posible inversor que no conozcamos. Por lo tanto tenemos que tratar de convencerlos exactamente de la misma manera, con datos.

Al fin y al cabo estamos haciendo negocios y tendríamos que hacerlos de la misma manera que lo haríamos con otras personas. Queremos que inviertan pero también queremos devolverles su dinero con cierto interés a cambio de la confianza.

De todas formas antes de recurrir a este método debemos pensarlo muy bien. En ocasiones no es una buena idea mezclar los negocios con la familia y los amigos. Si las cosas van bien seguramente no haya ningún problema. Ahora bien, si las cosas van mal, cosa que puede pasar, las relaciones se pueden ver afectadas.

3. Préstamo del banco

Quizás una de las primeras opciones que nos vienen a la mente a la hora de pensar en pedir dinero son los bancos convencionales. Al fin y al cabo gran parte del negocio del banco consiste en prestar dinero a cambio de un interés.

Como ya hemos mencionado, conseguir inversión para una aplicación es muy semejante a conseguir inversión para cualquier otro negocio.

Un banco puede ser un método de financiación al cual acudir. Simplemente tendremos que informarnos de qué necesitamos presentar para que nos aprueben o no una posible financiación.

Como cualquier otro inversor, el banco intentará evaluar los riesgos de nuestra idea y nos ofrecerá distintas opciones en base a lo que nosotros solicitemos.

4. Inversión del estado

En muchos casos los propios países tienen entidades que ayudan a los emprendedores con la financiación de los proyectos.

Aquí ya dependerá de cada país así que lo que voy a hacer es hablar en mi caso de España.

En España uno de los entes públicos que ofrece financiación para este tipo de proyecto es Enisa. Enisa ofrece financiación para proyectos innovadores sin necesidad de presentar ningún aval más allá del mismo proyecto.

Pasos de financiación con Enisa
Fuente: Enisa

Como podemos ver en esta captura de pantalla de la propia web de Enisa el proceso para obtener financiación para tu proyecto no difiere mucho de otras fuentes de financiación.

En primer lugar hacemos una solicitud con los detalles de nuestro proyecto, después la solicitud es analizada y finalmente obtenemos, o no, la financiación.

Si vives en España quizás puedas informarte más y contemplar esta fuente de financiación. Por otro lado, si resides en otro país, seguramente haya alguna entidad parecida a Enisa.

5. Incubadoras y aceleradoras de empresas

Las incubadoras y aceleradoras de empresas no son más que otras empresas que se dedican, como sus nombres indican, a guiar y ayudar a crecer a otras empresas de reciente creación.

Aunque hablemos de ellas en el mismo punto, sí que es cierto que existen ciertas diferencias entre una y otra. 

Generalmente y como su nombre indica, el acceso a una incubadora suele producirse en un estado muy prematuro del proyecto donde está apenas naciendo. 

Por otro lado, el caso de la aceleradora se suele producir cuando el proyecto ya está en marcha y simplemente se busca un acelerón con ayuda externa.

Su objetivo año tras año es seleccionar proyectos, o pequeñas empresas ya existentes, que tienen potencial para crecer y guiarles en el proceso.

Una vez más, por norma general, tienes que hacer una solicitud para poder entrar dentro de estas incubadoras o aceleradoras. En el caso de ser aceptado pasarás a formar parte de uno de los proyectos que están “incubando” o “acelerando”.

Este tipo de organizaciones pueden o no inyectar capital en el proyecto en el momento en que lo aceptan. De todas formas, no son solo interesantes para obtener una financiación directa.

Cuando formamos parte de una incubadora o aceleradora generalmente también obtenemos otros beneficios como pueden ser oficinas de trabajo, formación, acceso a financiación de terceros, conexiones interesantes con otras startups…


Puedes encontrar algunos ejemplos de incubadoras y aceleradoras en tu país con una simple búsqueda en Google. En el caso de España podríamos mencionar Lanzadora, Wayra o SeedRocket.

6. Business Angels

Un Business Angel no es más que una persona, generalmente con una posición económica buena,  que se dedica a invertir en proyectos con su propio dinero. No es más que un inversor externo. Una persona que puede invertir en tu proyecto si cree en ella.

Una vez más, y como con las otras fuentes de financiación, tendrás que entrar en contacto con ellos, presentarles tu proyecto con buenos argumentos y esperar que estén interesados en invertir en él.

7. Venture Capital

A diferencia de las opciones anteriores, Venture Capital es una opción de financiación que suele llegar en una etapa donde la empresa o el proyecto está más maduro.

Generalmente el proyecto ha salido hacia adelante con otras fuentes de financiación iniciales y ya tiene unas bases sólidas para demostrar que tiene potencial para ser escalado. 

En este caso  y a diferencia del Business Angel, no estamos hablando de una sola persona que invierte su dinero, sino que es un fondo de inversión que invierte el dinero de mucha gente. Por esta razón, por norma general, hablamos de inversiones que superan el millón de euros.

8. Crowdfunding

Finalmente debemos contemplar la opción del crowdfunding. El crowdfunding es una red de financiación colectiva donde mucha gente colabora con pequeñas cantidades de dinero a cambio, por norma general, de una recompensa.

Podemos usar plataformas como Kickstarter o Indiegogo para publicar nuestro proyecto y atraer pequeñas inversiones de particulares que nos puedan ayudar a arrancar con el proyecto.

Además de obtener financiación, también nos puede servir como estudio de mercado inicial para ayudar a valorar el interés en nuestra idea.

Si mucha gente colabora, querrá decir que existe un interés real por nuestro proyecto. En el caso contrario, quizás deberíamos volver a darle una vuelta a nuestra idea y hacer cambios.

Conclusión

Crear una aplicación móvil supone, por norma general, disponer de ciertos recursos económicos para financiar su desarrollo y mantenimiento. Por este motivo es bastante común necesitar financiación a la hora de arrancar un proyecto.

Esta financiación puede llegar de forma interna, con recursos propios, o de forma externa. Es algo que necesita ser valorado desde un inicio ya que cada una de estas opciones tiene sus pros y sus contras.

Podríamos dividir las fases de financiación de un proyecto en unas cuatro categorías : Seed Round, Angel Round, Series A y Series B y C. 

Finalmente, en cuanto a  fuentes de financiación podemos recurrir a la  inversión propia, a los amigos y familiares, a un préstamo del banco, inversión del estado,  incubadoras y aceleradoras, Business Angels, Venture capital o el crowdfunding. No son las únicas opciones pero sí las que suelen ser usadas de forma más común y recurrente.

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Como siempre para cualquier duda o sugerencia puedes contactar conmigo y estaré encantado de poder ayudarte.